C.H. 1942-1951

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En esta década el fin de la Segunda Guerra tendría como consecuencia una destrucción de vidas y riquezas de tal magnitud como nunca antes había sucedido. La creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y el uso del dólar como moneda internacional fueron los andariveles con los cuales Estados Unidos establecería su dominio económico a nivel planetario, como vencedora de aquel conflicto. El surgimiento de otra potencia (la URSS) marcaría un mundo organizado en dos bloques enfrentados, en un conflicto no bélico, que un periodista bautizó como Guerra Fría.

En la Argentina, desde 1942 algunos sectores nacionalistas del  ejército comenzaron a pensar la posibilidad de un golpe. Lo realizaron el 4 de junio del año siguiente, organizando un gobierno con oficiales del  GOU (Grupo de Oficiales Unidos). Se destacaría un oficial  que actuaba desde la Secretaria de Trabajo y Previsión, a través de medidas que incluyeron beneficios como jubilaciones, vacaciones pagas, accidentes de trabajo, el Estatuto del Peón de campo, etc. En marzo del 45 el gobierno declaró la guerra al Eje, mientras la oposición se organizaba en la Unión Democrática y pedía la renuncia del gobierno. El 17 de octubre del mismo año, los trabajadores hicieron una nueva aparición ante los ojos del mundo.  Sin embargo, el Estado comenzó a regular los conflictos entre obreros y patrones con un rol cada vez mayor. Los sindicatos organizaron el Partido Laborista para impulsar a Perón a la presidencia. Este habló en favor de la “justicia social” del pueblo contra la “oligarquía”, del nacionalismo contra el imperio: “Braden (embajador norteamericano que apoyaba a la UD) o Perón” fue la consigna. Obtenido el triunfo, clausuró el partido laborista y se creó el Partido peronista. La Ley de Asociaciones Profesionales aseguró la existencia de poderosos sindicatos por rama de industria y una confederación única, al mismo tiempo que el Estado pasaba a tener un férreo control de los sindicatos.

En el contexto de crisis de posguerra, ante el pésimo estado de los trenes y su pérdida de rentabilidad, Inglaterra los vendió a la Argentina a un valor equivalente al de las libras bloqueadas. La Segunda Guerra y la crisis de los mercados habían acelerado el proceso de industrialización por sustitución de importaciones, más allá de la elaboración de materias primas locales, por lo cual creció el sector metalúrgico, la fábrica SIAM Di Tella comenzó a fabricar planchas, heladeras, lavarropas y televisores.  Al mismo tiempo hubo importantes obras públicas: gasoductos, el aeropuerto de Ezeiza, diques, centros vacacionales, escuelas y hospitales en todo el país. Durante estos años toda la sociedad pareció dividirse entre peronistas y anti-peronistas, se jugaba “lo popular” contra “lo oligárquico”. La figura de “Evita”, y su relación con los “humildes” y como intermediaria entre Perón y los sindicatos, fue esencial.

 Con la reforma de la constitución en 1949 se hizo legalmente posible una reelección de Perón, que contaría esta vez con el sufragio femenino. Sin embargo, con el cambio de las condiciones internacionales también cambiaría la política redistributiva del gobierno.

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