Archivo de la categoría: Década I: 1932-1941

El periplo Luna Park

estadio sin techo II

El  Luna Park en tanto estadio (dado que primero fue una itinerante feria de diversiones) nació luego de al menos una década de desarrollo del boxeo como deporte popularizado y  se relaciona además con los comienzos de su organización con objetivos financieros. Hasta ese entonces los grandes espectáculos de boxeo se realizaban en campos de fútbol u otro tipo de parques. Los estadios de fútbol,  ya en aquel momento, brindaban la posibilidad de congregar grandes cantidades de público, pero eran deficitarios en cuanto a la visual se refiere. Fue un proceso ambiguo, pues antes de que se finalizara la construcción de todas las tribunas, el Luna Park ya recibía  luchadores (como cuando Justo Suarez defendió su título ante Víctor Peralta), pero aún después de inauguradas aquellas, Pace y José Lectoure, organizaban combates en distintos clubes.

1932-oprima reducido

Las multitudes

Masa V

 En 1931 un artículo decía frente a la inminente construcción del Luna: “bastó un anuncio para que a la muchachada biabista se le hiciera agua la boca”. “Biabista” se derivaría de “biaba”, palabra que pertenece al glosario de términos  lunfardos y va generalmente  asociado a los bajos fondos de la sociedad porteña de principios de siglo XX. Si aquel articulo veía en “la muchachada biabista” a la masa casi guiada por instintos (“se les hace agua la boca”),  otra forma de ver a las personas como multitud  podía ser capitalizada para la explotación cultural. En este matiz, tal vez pueda ubicarse a los promotores del Luna Park. En efecto, la organización y promoción de espectáculos para grandes públicos, entre los que se encontraba el boxeo, era en algunos aspectos novedoso para la Buenos Aires de comienzos del siglo pasado.

1932-oprima reducido

Entre lo único y lo común

Rodeo II

En competencia con otras empresas dedicadas al patrocinio de espectáculos, el Luna Park solía presentarse ante el público como aquella que a través del esfuerzo procuraba traer a Buenos Aires funciones internacionales, pero inéditas en la Argentina.  Una mezcla de originalidad y transcripción, puesto que en ocasiones se trataba de espectáculos que gozaban de cierta popularidad en otras plazas del mundo,  pero que se verían por primera vez en Buenos Aires y solo en el Palacio de los Deportes.Uno de estos productos, a fines de la década de 1930, fue El Rodeo, un espectáculo que exhibía la destreza de jinetes; y que justamente intentaba ganar algún tipo de legitimidad sobre el público local, indicando que “en los Estados Unidos constituye uno de los éxitos más grandes”.

 1940

La gran vidriera

1938-PROPAGANDA II

Aunque con una iconografía y un lenguaje en el clima de los años 30, este folleto tiene la virtud de lo explícito.  Ofrece a los empresarios que van a invertir en publicidad un lugar donde sus anuncios tendrían la máxima “pegada”, por así decirlo, o como dice el papel: “donde la propaganda, rinde más”. Se trata de conseguir que otros empresarios hagan publicidad en el Palacio de los Deportes. Para eso, incluso se esgrimirá la capacidad productiva en que la empresa Luna Park está organizada, la cual le permitiría realizar hasta 3 espectáculos por día (mañana, tarde y noche). Estos problemas aquí esbozados, pero que seguiremos revisando, son importantes para examinar la formación de un mercado de espectáculos e industrias culturales en Buenos Aires durante el siglo XX.

1938