Hierro y hormigón

estadio j

El estadio Luna Park se construyó en plena crisis del `30; y hasta cierto punto es  producto de ella. Efectivamente, entre 1932 (año de inauguración del Stadium) y 1936, la Gran Depresión alcanzó profundidades insólitas. Esto se registra en el magro de los primeros bordereaux, en la inauguración de un estadio  aún falto de una de sus tribunas y en la tardía construcción del techo, recién dos años más tarde (1934). A medida que se recaudaba se avanzaba en la obra. La edificación del Luna en este período es más sorprendente aún si tomamos en cuenta que, en la ciudad de Buenos Aires, la inversión en construcción  sufrió una notable caída: entre 1929 y 1933  la planta construida se redujo a la mitad, mientras que el desempleo afectaba a unos cuatrocientos mil trabajadores. El Estado intentó soportar la situación económica mediante la obra pública y una de las consecuencias de esta política fue el incremento superlativo de la producción nacional de cemento, ingrediente fundamental para llevar a cabo las estructuras de hormigón armado (como las que se usaron para levantar las tribunas). No obstante, se produjo también la concentración de capital en las empresas constructoras, favoreciendo la expansión de las grandes firmas, especialmente las de origen alemán. No es casual que uno de los primeros actos políticos, en este recinto, fuera una imponente asamblea gremial de los obreros de la construcción que colmaron sus instalaciones en enero de 1936 entre los acordes  del himno de los albañiles, en el marco de una huelga que sostuvieron por más de 90 días. Mientras tanto los grandes emprendimientos, por ejemplo el Puerto Nuevo  o la Av. Ing. Huego, consolidaron la estructura tradicional de la ciudad y aumentaron el valor de la propiedad de la tierra en las áreas centrales. (Ver Liernur, J. Arquitectura en la Argentina del siglo XX. FNA Bs As. 2001). Es en ese marco que en Buenos Aires se agregan tres nueva líneas de subterráneos y se extienden las ya existentes. Los habitantes afluían al centro porteño a trabajar y divertirse en su calidad de productores y consumidores. La fábrica y el Palacio de los Deportes comienzan a formar parte de la misma cartografía. Tal vez por eso un programa de mano de aquellos años presentaba su espectáculo como “Válvula de escape para las preocupaciones con que el diario trajín embarga a los espíritus

1932

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s