Identidades impostadas

1939-multitud II

Hacia los años `30, los propietarios del Luna Park, solían presentar su empresa, en cada publicidad o programa de espectáculo, como una necesidad social de su tiempo. “Vivimos en la edad del deporte –comentaba la revista Stadium en 1939- válvula de escape para las preocupaciones con que el diario trajín embarga los espíritus”. A las puertas de la Segunda Guerra, transcurrida más de una década de crisis mundial, la vida en las grandes ciudades modernas parecía fría, calculista, estructurada y rutinaria, irrumpida por masas anónimas. En ese contexto, los hombres de empresa incluían en sus publicidades, una crítica social envuelta en una regresión a tiempos remotos, que les permitía mostrar sus productos como la negación del anonimato y el vacío existencial actual: “el clamoroso aplauso de las muchedumbres, dispuestas, como en los tiempos de la bella Grecia clásica a coronar de flores al atleta triunfante”. Ese juego crítico, en los folletos dados al público, con narraciones estéticas, se comunicaba con el lenguaje estadístico de los bordereaux y la creación más general de un mercado en Buenos Aires, que ofrecía identidades a través del consumo de masas.

1939-oprima aqui reducido

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