Salir a escena, partir al ring

1984-Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba II

El templo del boxeo –otro de los apodos que recibió El Palacio de los Deportes- también fue lugar para que el ballet desplegara la belleza de su arte. A primera vista, ambos espectáculos expresan una emotividad diferente.  En el boxeo, dos hombres, por lo general de infancia pobrísima, ven su propia muerte en los ojos del rival, y disputan por ver cuál de ellos escapa a la miseria y al hambre. Por su parte, los bailarines trasmiten, a través de su estética, serenidad y paz. Sin embargo, una segunda vista no parece sugerir que ambos espectáculos sean totalmente opuestos: Norman Mailer ha descrito al boxeo como una forma de coraje humano, Cortázar gustaba del boxeo como una actividad estética, mientras que Bertolt Brecht vio en el pugilismo una metáfora de la vida en las ciudades modernas.  Afrontar los propios miedos, el instante de salir a escena o partir hacia el cuadrilátero: dos corajes distintos que se parecen. (En imagen, Alicia Alonso y el Ballet de Cuba).

1984-oprima-reducida

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